jueves, 22 de marzo de 2012

El mejor día para dejar de fumar es hoy

Para lograrlo, se debe tomar la decisión y buscar ayuda profesional. Lo más efectivo es combinar terapia psicológica y medicación. Al margen de la edad y el tiempo en que se haya fumado, tiene impacto sobre la salud y la calidad de vida

 

En la Argentina, hoy, fuma prácticamente una de cada tres personas, según surge de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, que elabora cada cinco años el Ministerio de Salud de la Nación. De acuerdo con ese estudio, en 2009 fumaba el 30,1 por ciento de los adultos de 18 a 64 años, lo que refleja una ligera merma en relación a la encuesta anterior de 2005, cuando lo hacía el 33,4 por ciento de ese grupo etario.
Pero aunque la disminución es una buena noticia, los números reflejan que el tabaquismo sigue siendo un problema importante en el país, con alto impacto a nivel individual, pero también en la salud pública.
“Una de cada dos personas que fuman van a morir por causa del cigarrillo más tarde o más temprano”, advirtió el médico Daniel Buljubasich, presidente de la Asociación Argentina de Tabacología (ASAT), a La Voz del Interior , a la vez que aseguró que, con voluntad y un tratamiento adecuado, es posible abandonar el hábito.
–¿Todas las personas pueden dejar de fumar?
–Sí, dejar de fumar es posible, y todo el mundo puede hacerlo. No es algo reservado para algunos en particular.
–Porque la mayoría asegura que ha intentado muchas veces sin lograrlo y que hace falta una fuerza de voluntad que no tienen.
–En general, se apuesta al tema de la voluntad, y la verdad es que eso es un error porque el adicto, por definición, no tiene voluntad para dejar de fumar. Pero sí es cierto que se apuesta al esfuerzo y también al trabajo. Y también es real que mucha gente ha intentado y no ha podido. Pero lo que pasa es que muchas veces se intenta mal, no se consiguen buenos resultados y queda la idea de que es más difícil de lo que es en realidad. Y así ya queda instalada la idea de que no se va a poder.
–¿Qué es intentar mal?
–Es hacerlo de manera inadecuada y en momentos inadecuados. El peor error que se comete es intentar hacerlo solo, “porque se metió solo en esto y tiene que salir solo”, es decir, sin ayuda profesional. Mucha gente dice “un día decidí no fumar más, tiré el paquete y ya está”, pero en realidad es muy poca la gente que puede hacer eso. La generalidad necesita trabajar esa situación.
–¿Qué hay que hacer, entonces, en concreto?
–Lo primero es, no digo tener voluntad, pero sí tomar una decisión. Lo segundo es buscar la ayuda adecuada. Lo tercero es comprometerse a trabajar en serio, o sea, estar decidido a hacer un buen intento. Nosotros no pedimos ni garantizamos éxito, sino que la persona se comprometa a hacer el mejor intento que pueda.
–¿El método es igual para todos o se diseña a medida?
–No hay un solo método ni tenemos el librito con el método perfecto. Se trabaja un tipo de terapia psicológica cognitiva conductual que apunta a aportar conocimientos y a orientar en las conductas, y a eso se suma medicación de distintos tipos. O sea que esto es como hacer una receta magistral o una receta de cocina: hay que ir poniendo de cada cosa en cada caso en particular. No es lo mismo alguien de 30 años, que quiere dejar de fumar porque su pareja no tolera el humo, que alguien de 60 que fuma hace 40, tiene un enfisema severo y está con oxígeno permanente. Hay que ser flexible para adecuar el tratamiento a cada uno.
–¿Qué líneas de medicamentos se usan?
–Hay tres, y cada persona se favorecerá con una en particular. Una son los sustitutos de la nicotina, como parches y tabletas. La segunda se basa en el bupropion, un antidepresivo no demasiado efectivo como tal, pero sí para dejar de fumar. Y la tercera, la vareniclina, que es la más nueva y que tal vez tenga la ventaja de ser el primer fármaco que se diseñó en forma específica para dejar de fumar. Cada droga tiene sus ventajas y desventajas, pero lo que está claro es que si se hace el tratamiento conductual y se agrega medicación, aumentan muchísimo las chances de éxito, y viceversa. O sea, lo recomendable es hacer las dos cosas juntas.
–¿Los fármacos tienen efectos colaterales?
–Siempre hay una medicación que se va a poder utilizar, aunque haya que tomar precauciones. Y no hay que olvidar que son fármacos para tratar una enfermedad que mata a uno de cada dos consumidores. Porque uno de cada dos fumadores tarde o temprano muere por el cigarrillo. Por eso, es absurdo que los fumadores pregunten si los fármacos les van a hacer mal, cuando el cigarrillo mata. De hecho, si tuviera prospecto, nadie fumaría...
–¿Sirve dejar de fumar después de 20 o 30 años?
–Por supuesto. Siempre hay mejoría, a cualquier edad, al margen de los años de fumador que se lleven y del estado de salud que se tenga. Siempre tiene impacto sobre la salud y aparte posibilita otras cosas, como salir de una adicción, recuperar la autoestima y mejorar el estado de ánimo, porque fumar produce depresión. O sea que hay más de lo que se mide en un electrocardiograma o una espirometría. Por eso, el mejor día para dejar de fumar es hoy.
–¿Cuál es el índice de éxito de los tratamientos?
–En un tratamiento multicomponente, las tasas rondan entre el 40 y el 50 por ciento. O sea que se puede decir que uno de cada dos que lo intenta seriamente lo logra. Y es un porcentaje muy bueno si se tiene en cuenta que el tabaquismo es una adicción.

Fuente: La Voz del Interior
Enlace:  http://www.lavoz.com.ar/argentina/mejor-dia-para-dejar-fumar-es-hoy#

jueves, 9 de febrero de 2012

OPS exige prohibir publicidad de cigarrillos en todos los países de la región



El organismo felicitó a los países del continente por la reducción del consumo de tabaco, pero advirtió que aún faltan medidas más estrictas. Entre ellas, propusoaumentar los impuestos
Crédito foto: AFP


Trece países del continente, donde mueren 1 millón de personas al año a causa del cigarrillo, ya tienen leyes que prohíben fumar en lugares públicos cerrados y oficinas, destacó la Organización Panamericana de Salud (OPS) en un informe.

En contraste, 24 países carecen de legislación que prohíba la publicidad de los productos de tabaco en los medios de comunicación, indicó. Sólo Colombia y Panamá poseen normas en ese sentido y las aplican.

La OPS recordó que un convenio marco para el control del tabaco, en vigencia desde 2005 y ratificado por 29 países del continente, llama a instaurar la prohibición de las promociones en un plazo de cinco años.

Asimismo, el documento solicita a las naciones ir incrementando paulatinamente los impuestos al tabaco para hacer que su precio al público aumente. No obstante, "pocos países lo han hecho", se quejó el organismo panamericano.

En este sentido, Chile y Argentina son los países que más avanzaron, pues tienen una tasa impositiva de 75% del valor de venta al consumidor.

Tres recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) contra esos productos son cumplidas por 16 países en cuanto a advertencias sanitarias en los paquetes de cigarrillos: que ocupen al menos el 50% de la superficie, que tengan imágenes y que eliminen términos "engañosos" como 'suaves' o 'light'.

Pero "pocos países en América ofrecen una ayuda fuerte para dejar de fumar, como lo recomienda el convenio marco", con líneas telefónicas de apoyo, terapias y servicios de ayuda gratis y de fácil acceso, agregó la OPS.

Ese documento no fue ratificado aún por Argentina, Cuba, los Estados Unidos, El Salvador y Haití. Mientras que República Dominicana es el único país que ni siquiera lo firmó.




Fuente: AFP

martes, 7 de febrero de 2012

Los fumadores no son discriminados

POR MARIO VIRGOLINI COORDINADOR DEL PROGRAMA NACIONAL DE CONTROL DEL TABACO (MINISTERIO DE SALUD)

02/02/12


La denominación del Programa Nacional de Control del Tabaco – y no de “tratamiento del tabaquismo” como a algunos les gustaría que se llame –, responde a una concepción moderna de la política, compartida por los 192 países que aprobaron el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

Una intervención seria y eficaz debe modificar la oferta y la demanda. De lo contrario, el sector salud sólo acude a apagar los incendios que ocasionan otros sectores.
El tabaco mata anualmente a 40.000 argentinos y a 6.000 no fumadores . El fumador es víctima de una adicción que comenzó en la juventud. Hoy, la edad promedio de inicio es los 12 años y el mayor porcentaje son mujeres , víctimas también de una estrategia publicitaria que las ha sabido captar.
Frente a esta realidad, las leyes vienen a proteger no sólo al no fumador o a los jóvenes, sino también al fumador. Así lo muestran las leyes provinciales y la flamante ley nacional 26.687.
Cuando los ambientes son 100% libres de humo, el fumador reduce su consumo, y como la mayoría quiere dejar de fumar, estos entornos estimulan el abandono.
Entre 2005 y 2009, y según datos del Ministerio de Salud de la Nación,el tabaquismo bajó del 29,7 al 27,1% y la exposición al humo de tabaco del 52% al 40,4%.
El porcentaje de jóvenes que fuma también está en descenso. La experiencia mundial muestra que las leyes – apoyadas por fumadores y no fumadores – reducen el consumo.
Es erróneo sostener, como señala Ortells, que con esto “se discrimina al fumador”.
Esos argumentos fueron promovidos por la industria tabacalerapara tratar de frenar la implementación de los ambientes sin humo, pues éstos afectaban sus ganancias. Por el contrario, una recomendación del INADI señalaba en 2008 que la falta de legislación era una discriminación, especialmente contra los niños y los trabajadores que viven en ambientes contaminados.
El 75% de los fumadores que deja el cigarrillo, lo logra sin ayuda médica , lo que refuerza el valor de las intervenciones legislativas y las campañas de comunicación. Subestimar el servicio telefónico gratuito de la cartera sanitaria – que cuenta con más de 400 lugares de cesación tabáquica y atiende todo el año – es no conocer el impacto que la consejería para dejar de fumar logra para quienes se comunican desde cualquier rincón del país.
El tratamiento del tabaquismo es uno de los ejes del Programa y, entre sus medidas, cuenta con la Primera Guía Nacional de Tratamiento de la Adicción al Tabaco que capacita a profesionales de la salud con estrategias de atención al fumador en los servicios públicos, privados y obras sociales.
La ligereza a la hora de opinar, asociada a la desinformación, suelen generar pensamientos equivocados. Afortunadamente, cada vez son más las políticas de control del tabaco en el país, así como los fumadores que toman conciencia de los daños del tabaco y buscan ayuda en la amplia oferta de asistencia profesional pública y privada para poder liberarse de esta grave adicción.


Los fumadores no son discriminados

Antitabaco: otra ley que no se cumple  

No hay letra más muerta que la de una ley que no se cumple. La de la denominada ley antitabaco es un lamentable ejemplo de esa afirmación, pues, si bien desde hace seis meses la Argentina cuenta con una norma tendiente a evitar más enfermos y muertos en el país como consecuencia de ese hábito nocivo, hay muchos lugares donde la transgresión sigue siendo la regla.
Informaciones de los últimos días dieron cuenta de que las discotecas de todo el país son los sitios donde menos se cumple la ley que prohíbe, entre otros puntos, fumar en espacios cerrados de acceso público, incluso en el ámbito privado.
Miles de jóvenes, fumadores activos y pasivos se ven así expuestos a los graves efectos que implica para su salud estar expuestos a la concentración de más de 400 micropartículas de tabaco por metro cuadrado, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado que el límite es de 50.
Así lo ha establecido un estudio de la Alianza Libre de Humo de Tabaco Argentina (Aliar), entidad que agrupa a más de cien organizaciones de la sociedad civil para que trabajen en red con vistas a la promoción de la legislación de control de tabaco y, especialmente, en la referida a ambientes 100 por ciento libres de humo en todo el territorio nacional.
Según Aliar, cada día, 110 personas mueren en el país como consecuencia del tabaco. El cáncer de pulmón y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son los daños más graves que ocasiona el cigarrillo. Pero también, y no menos delicados, lo son los efectos que provoca en el sistema cardiovascular.
La ley antitabáquica fue sancionada por el Congreso Nacional el 1° de junio de este año y promulgada 12 días después. La norma regula la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con esa sustancia, con el fin de reducir al mínimo la exposición de las personas a sus efectos nocivos.
Curiosamente, uno de los puntos destacables de esos objetivos es prevenir la iniciación en el tabaquismo, "especialmente en la población de niños y adolescentes", conforme reza el texto de la ley. Por eso, que hoy los chicos fumen sin ningún tipo de control dentro de las discos no deja de llamar la atención. Se está descuidando más al sector donde mayor docencia se debería hacer.
El motivo fundamental que esgrimen los dueños de esos locales es que es imposible controlar a cada joven, al tiempo que critican que las multas recaigan sólo en los responsables del local donde se halle gente fumando y no en los fumadores.
Paralelamente, uno de los cuestionamientos más fuertes de las entidades que promueven el cumplimiento de esta norma es que todavía no se la haya reglamentado. La inexistencia de ese paso implica no haber definido el órgano que fiscalice su cumplimiento en los territorios provinciales. Por falta de esa reglamentación que debe ejecutar el Ministerio de Salud de la Nación, tampoco existe una línea telefónica gratuita donde denunciar los incumplimientos.
Lo cierto es que, más allá de los jóvenes y su comportamiento en locales bailables, la ley tampoco se acata en lugares que deberían ser ejemplo de cumplimiento. Hoy es muy común observar cómo se fuma en despachos de legisladores nacionales, provinciales y porteños que, si bien son sitios privados, son frecuentados por colaboradores, asistentes y visitantes. Y menos aún se la acata en lugares de juego como bingos y tragamonedas. Si la norma no se cumple donde se ha redactado y no se reglamenta en lo más alto del poder político, es muy difícil que se exija su cumplimiento de parte de aquellas personas cuya salud se declama defender..

Antitabaco: otra ley que no se cumple - 11.12.2011 - lanacion.com

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nobleza Piccardo inauguró una planta en el Parque Industrial Pilar | lapoliticaonline.com

Son malas noticias para todos los que luchamos en contra de este flagelo. El dinero manda y se instaló una "planta modelo" de fabricación de cigarrillos, con la presencia de importantes autoridades nacionales, provinciales y municipales. Una verdadera fiesta, que el pueblo argentino no se merece. Y la ley nacional? Se reglamentará algún día?

martes, 22 de noviembre de 2011

Otro debate:¿se deberían prohibir los cigarrillos? 19/11/11 Por Peter Singer Profesor de Bioética (Universidad de Princeton)

El médico de Barack Obama confirmó el mes pasado que el presidente estadounidense ya no fuma. A petición de su esposa, Michelle Obama, el presidente decidió dejar de fumar por primera vez en 2006 y ha usado la terapia de reemplazo de nicotina como apoyo.
Si a Obama, un hombre con una voluntad lo suficientemente firme para buscar y conseguir la presidencia de los Estados Unidos, le llevó seis años dejar ese vicio, no es sorprendente que cientos de millones de fumadores no puedan hacerlo.
Si bien en los Estados Unidos la tasa de fumadores ha disminuido abruptamente, de aproximadamente el 40% de la población en 1970 a apenas el 20% actualmente,esa cifra dejó de decrecer aproximadamente en 2004.
Todavía hay 46 millones de fumadores estadounidenses adultos y alrededor de 443.000 de ellos mueren cada año. A nivel mundial, el número de cigarrillos vendidos -seis billones al año, que son suficientes para cubrir la distancia de ida y vuelta al sol- ha llegado a un máximo histórico.
Seis millones de personas mueren al año debido al cigarrillo -más que las muertes totales provocadas por el SIDA, la malaria y los accidentes de tránsito-. De los 1300 millones de chinos, más de uno de cada diez morirán debido al tabaco.
La Agencia estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció que dedicaría 600 millones de dólares en un período de cinco años para educar al público acerca de los peligros del tabaco. Sin embargo, Robert Proctor, historiador de las ciencias en la Universidad de Stanford y autor del próximo best seller cuyo título es Golden Holocaust: Origins of the Cigarette Catastrophe and the Case for Abolition (El holocausto dorado: orígenes de la catástrofe del cigarro y argumentos para abolirlo) asegura que utilizar la educación como única arma contra una droga altamente adictiva y a menudo mortal es imperdonablemente insuficiente.
Proctor afirma que “La política de control del tabaco se centra con demasiada frecuencia en educar al público, cuando debería enfocarse en reparar o eliminar el producto”. Señala que no sólo se educa a los padres de familia para que eviten que sus niños se lleven a la boca juguetes pintados con pinturas a base de plomo, sino que se prohíbe el uso de esa pintura. Igualmente, cuando se descubrió que la talidomida provocaba importantes defectos de nacimiento, no sólo se educó a las mujeres para que no utilizaran ese medicamento durante el embarazo.
Como dice Proctor, los artículos más mortíferos de la historia de la civilización no son las armas o las bombas, sino los cigarrillos. Si deseamos salvar vidas y mejorar la salud, ninguna de las acciones que tenemos a nuestro alcance sería tan eficaz como una prohibición internacional de la venta de cigarrillos . (Eliminar la pobreza extrema en todo el mundo es la única estrategia que podría salvar más vidas, pero sería mucho más difícil de alcanzar).
Para quienes reconocen el derecho de un Estado a prohibir el uso de drogas como la marihuana y el éxtasis debería resultar fácil aceptar una prohibición del cigarro.
El tabaco causa más muertes que esas drogas.
Hay quienes argumentan que mientras una droga dañe únicamente a quienes opten por usarla, el Estado debe permitir que cada individuo decida por sí mismo y limitarse a asegurar que los usuarios estén informados de los riesgos que corren . Sin embargo, ese no es el caso del tabaco, dados los peligros derivados del tabaquismo pasivo, especialmente cuando los adultos fuman en casas donde hay niños pequeños. Incluso haciendo a un lado el daño que los fumadores hacen a los no fumadores, el argumento de la libertad de elección no es convincente en el caso de una droga tan adictiva como el tabaco , y se vuelve aún más cuestionable cuando se considera que la mayoría de los fumadores comienzan a fumar en la adolescencia y más tarde quieren dejar el tabaco. Reducir la cantidad de nicotina a un nivel que no sea adictivo podría superar esta objeción.
El otro argumento en favor de dejar las cosas como están es que prohibir el tabaco podría dar lugar al mismo tipo de fiasco que resultó de los esfuerzos por prohibir el alcohol en otras épocas: resultaría en una canalización de miles de millones de dólares al crimen organizado , alimentaría la corrupción de las fuerzas encargadas de aplicar la ley y haría muy poco para reducir el uso del tabaco. No obstante, esa puede ser una comparación falsa. Después de todo, a muchos fumadores les agradaría que se prohibieran los cigarrillos ya que, al igual que Obama, quieren dejar el tabaco.
Copyright Project Syndicate, 2011.

Luego de abandonar el cigarrillo, Obama arenga a la población a dejar de fumar

El presidente de los EEUU admitió: "La verdad es que dejar de fumar es difícil".Asimismo, reprendió a las tabacaleras por no querer ser honestas sobre las consecuencias del consumo de tabaco
La adicción al tabaco del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, fue uno de sus grandes desafíos y ahora, una vez logrado el objetivo de dejar de fumar completamente, el presidente se unió a la concienciación ciudadana a través de un vídeo emitido por la Casa Blanca con motivo del "día antitabaco" en el país.
"La verdad es que dejar de fumar es difícil", reconoce Obama en la grabación. "Créanme, lo sé. Pero podemos hacer que sea más fácil."
Además de promover los esfuerzos del gobierno para ayudar a la gente a dejar de fumar, Obama reprendió a las compañías de tabaco por denunciar ante los tribunales las nuevas leyes que pretenden disuadir a los jóvenes de empezar a fumar a través del uso de etiquetas de advertencia muy explícitas.
Las compañías de tabaco "no quieren ser honestas acerca de las consecuencias" del consumo de tabaco, afirma Obama.
"El tabaco sigue siendo la principal causa evitable de muerte prematura en este país. También sabemos que la mejor manera de prevenir los problemas de salud que vienen con el hábito de fumar es evitar que los más jóvenes se inicien en la adicción", añadió.
Ayer se celebró por trigésimosexto año el "Great American Smokeout", una iniciativa de la Asociación Americana contra el Cáncer para animar a dejar de fumar y concienciar sobre los efectos del tabaco en la salud.
"Siempre supimos que conseguir que la gente de este país deje de fumar no es fácil. Pero es gente como todos ustedes. Podemos ayudar a los americanos de cualquier lugar a vivir unas vidas más largas, más felices y más saludables", concluyó el presidente.
Obama prometió que abandonaría el tabaco al llegar a la Casa Blanca y durante la campaña electoral de 2008 a menudo se le veía mascando chicles de nicotina, que frenan el ansia por el pitillo.
Sin embargo, meses después de su llegada a la presidencia, reconoció que aún fumaba de vez en cuando.
El presidente prometió a su esposa, Michelle, que no fumaría dentro de la Casa Blanca, donde de todas formas está prohibido fumar desde la presidencia de Bill Clinton (1993-2001), aunque no dijo nada de salir al jardín a encender un cigarro.
En su último chequeo médico oficial, el informe reveló que finalmente, la vida del presidente norteamericano está libre de humos.
El tabaco es la principal causa de muertes evitables en los Estados Unidos, donde mata a 443.000 personas al año (más de 1.200 al día).
Aunque el número de fumadores bajó significativamente en el país en los últimos 40 años, ese declive se estancó recientemente, y hoy alrededor de un 20% de la población, 46 millones de adultos, consume cigarrillos.
Fuente: Infobae